Onelio Jorge Cardoso, El Cuentero Mayor

La obra Onelio Jorge Cardoso es, indudablemente, reconocida uno de los más preciados patrimonios literarios de la nación cubana. Sus narraciones son .reflejo de las más puras raíces cubanas. A través de sus textos, se conocerá de toda una época y de los hombres y mujeres que protagonizan las más diversas historias, que ya forman parte de la propia historia de la isla. Conocido como el «Cuentero Mayor», Onelio Jorge Cardoso nació en Calabazar de Sagua, pequeño pueblo del centro de la Isla, perteneciente a la antigua provincia de Las Villas, el 11 de mayo de 1914. Cursó estudios hasta el bachillerato, que realizó en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara. Al no poder continuar sus estudios por dificultades económicas familiares, desempeñó diversos oficios, entre ellos, viajante de comercio, esto le permitió conocer diferentes espacios de la geografía nacional, especialmente del centro del país, así como innumerables personalidades populares que le sirvieron, en muchas ocasiones, de modelos para sus personajes y sus historias. En la época en que reside en la capital villaclareña, comparte con lo mejor del movimiento intelectual y cultural de la ciudad. Comenzó a escribir desde muy joven —en 1936 ganó un concurso de cuentos de la Revista Social—, pero no es hasta la década de los años 40 que empieza a darse a conocer, al obtener menciones en el prestigioso «Concurso Alfonso Hernández Catá» y finalmente el primer premio, en 1945, con Los carboneros» En ese propio año, se publica en México, preparado por José Antonio Portuondo, su primer libro, Taita, diga usted cómo. También aparece representado —con el cuento «Nino»— en Cuentos cubanos contemporáneos, antología preparada igualmente por Portuondo y publicada en México, y en Cuentos cubanos. Antología, compilados por Enma Pérez en ese propio año, junto con Los carboneros. Mientras desarrolla su vocación de escritor, realiza diversas labores, entre ellas la de vendedor ambulante, viajante de medicina y maestro rural, labor que desempeña, junto a Raúl Ferrer, en una pequeña escuela del Central Narcisa. En 1948 se instala en La Habana. En ella trabajará, como redactor de noticiero, en la Emisora Mil Diez; escribe además libretos para la radio comercial, y fue Jefe de Redacción del noticiario cinematográfico Cine-Revista. En 1952 obtuvo el Premio Nacional de la Paz, por su cuento Hierro viejo. Después del Triunfo de la Revolución Cubana, el 1ro. de enero de 1959, desempeñó varias responsabilidades: dirigió el Instituto de Derechos Musicales, fue jefe de reportajes especiales en el Periódico Granma, jefe de redacción de Revolución y Cultura y del Semanario Pionero. También trabajó como guionista de documentales en el ICAIC y en la Sección Fílmica del Ejército Rebelde. Desde 1961 perteneció al Ejecutivo de la Sección de Literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). En 1976, se desempeñó como Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en Perú, y a su regreso fue elegido Presidente de la Sección de Literatura (hoy Asociación de Escritores) de la UNEAC, cargo que desempeñó hasta su muerte el 29 de mayo de 1986. Onelio Jorge Cardoso es autor no sólo de cuentos emblemáticos para el lector adulto–como Francisca y la muerte y Mi hermana Visia–, sino también de narraciones para niños, entre las que se destacan: Caballito blanco y Negrita. Sus textos periodísticos –también agrupados en libros– constituyen, asimismo, un interesante acercamiento a la realidad cubana. En la narrativa de Onelio Jorge Cardoso ocupan lugares significativos el tema rural y la problemática del campesino cubano. En ese espacio y a través de ese personaje, el escritor coloca esencialmente su atención; esto le permite, por una parte, dar cuenta de las duras condiciones de vida del campesinado: la pobreza, el maltrato que sufría, tanto por parte de los latifundistas como de la Guardia Rural; el temor al desalojo o a la pérdida de la tierra; circunstancias todas que le obligaban a llevar una vida miserable. Por otra parte, construye en torno al personaje del campesino, sus condiciones y modos de vida, un arquetipo de la identidad nacional y, con ello, un reservorio de tradiciones y costumbres esenciales para la cultura nacional y para la reflexión sobre lo cubano. En ese sentido, la narrativa de Onelio Jorge Cardoso explora caminos similares a los de autores como Samuel Feijóo o el dominicano Juan Bosch. Fuente: EcuRed
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