Y comenzó la travesía.
Ya han pasado 60 años de aquella gloriosa madrugada en la que los revolucionarios exiliados en México, agrupados en el Movimiento 26 de Julio regresaron a Cuba para hacerla por fin libre, en la expedición del yate Granma.
Desde la noche lluviosa del 24 de noviembre se ultimaban los preparativos para zarpar a la 1:30 a.m. del 25. En el pequeño y legendario yate viajaban 82 hombres, cifra que sobrepasaba las 20 capacidades para las que fue construido, más las armas, el combustible, el agua, la comida…
El clima no era favorable, pero ya no había marcha atrás. En silencio, con las luces del Granma apagadas navegaron por el río Tuxpan y salieron al mar abierto. En el Golfo de México las olas casi viraron el yate, hasta que logró mantenerse sobre ellas, a duras penas. Mar afuera los expedicionarios pudieron gritar con alegría: ¡Viva Cuba libre! El Himno Nacional fue cantado.
Por la sola idea de que Cuba sería libre valía la pena cualquier sacrificio.
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